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| Mirador Pont del Diable |
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| Vistas del Pont del Diable |
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| Pasarela Superior Pont del Diable |
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| Paseando por debajo del Acueducto |
Pont del Diable (2018)
Un tesoro romano a solo diez minutos de casa
Un lugar histórico… demasiado cerca para ignorarlo
A veces no hace falta ir muy lejos para descubrir un lugar lleno de historia. Y eso nos pasó aprovechando una tarde festiva: decidimos visitar el Aqueducte de les Ferreres, más conocido como el Pont del Diable, un acueducto romano magníficamente conservado, situado a escasos kilómetros de Tarragona y rodeado de un entorno natural privilegiado.
En apenas diez minutos desde casa llegamos al parking asfaltado gratuito que conduce directamente al recinto del Parque Ecohistórico del Pont del Diable. Un acceso cómodo y perfecto para una excursión familiar improvisada.
Un paseo suave hacia un monumento imponente
El acceso puede hacerse desde la N-240 —como hicimos nosotros— o desde un área de descanso muy bien señalizada en la AP-7 dirección sur. Siguiendo un camino sencillo y bien indicado, pasando por pequeñas zonas de picnic, en pocos minutos apareció ante nosotros el majestuoso acueducto romano, declarado Patrimonio de la Humanidad.
Construido hace más de 2.000 años, su función era abastecer de agua a la antigua Tarraco mediante las aguas del río Francolí. Impresiona pensar que sigue en pie, desafiante, después de tantos siglos.
El mirador · Una postal romana
Desde el mirador pudimos contemplar la magnitud del acueducto: dos niveles de arcos perfectamente alineados, veinticinco en la hilada superior y once en la inferior. Una obra de ingeniería que sigue sorprendiendo incluso en pleno siglo XXI.
Aprovechamos para hacernos fotos familiares, disfrutando del paisaje y del silencio del entorno.
La experiencia única: caminar por encima del acueducto
Lo que hace especial al Pont del Diable es que puedes pasear por encima de él. Así que nos dirigimos a la pasarela superior, no sin antes detenernos de nuevo para admirar el monumento desde más cerca.
La pasarela, estrecha y elevada a más de 30 metros, ofrece una perspectiva increíble del bosque que lo rodea. Aunque los charcos de la lluvia de días anteriores complicaron un poco el paso, no dejamos de disfrutar del recorrido, sintiendo la mezcla perfecta entre historia y naturaleza.
Senderismo entre arcos romanos
Después de cruzarlo, bajamos para hacer un pequeño paseo por los alrededores. Pasar por debajo de los arcos, levantar la vista y ver la estructura desde abajo fue una experiencia totalmente distinta. El acueducto se ve aún más grande, más sólido, más impresionante.
Finalizamos la visita en La Casa de los Guardas, donde hicimos un breve descanso antes de volver a casa con una sensación clara: ¿cómo es posible que tuviéramos un lugar así tan cerca y no lo hubiéramos visitado antes?
Pont del Diable 2018 — Historia, naturaleza y una sorpresa a solo diez minutos de casa.






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